Hemingway no hace un retrato muy halagüeño de él en París era una fiesta. Dominado por una joven esposa tan bella como neurótica, Scott parece un muchacho indefenso, lleno de complejos y pequeños temores. Pero pocas veces una figura individual ha simbolizado con tanta intensidad una época. Rubio, atractivo, brillante, surgido del mundo arcádico de las grandes...
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