A Alfredo lo conocí cuando yo era meritorio de cámara y rodábamos la película «Qué hacemos con los hijos» de Pedro Lazaga. No lo olvidaré en la vida, porque se había comprado un «Morris» amarillo y lo enseñaba haciendo una demostración profesional. Después hemos hecho muchas películas juntos, hasta las «Historia de un beso» o «Tiovivo», con Garci. Me unía a él...
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