La música y la comida llevan tiempo relacionadas. Desde las tragedias griegas, que se acompañaban de sendas comilonas, pasando por las óperas de Wagner, y sin pasar de largo cualquier banquete de boda, que no se concibe sin una orquesta de fondo. Eludir al gusto y al oído para provocar un sentimiento es algo ya muy conocido. Es tan familiar que hay alimentos...
Suscribete para leer la noticia completa:

