Tal vez los niños que, hace hoy más de cuarenta años, se asomaban a las jaulas de la Casa de Fieras del Retiro, sentían la llamada de lo salvaje e imaginaban la vida de los osos del Yukón, o soñaban con los lobos esteparios y las sendas perdidas de los elefantes, o eran capaces de adivinar entre las líneas de la piel del tigre una vibrante aventura «a lo Salgari»....
Suscribete para leer la noticia completa:

