Ni una violetera queda ya en nuestro Madrid desde este lunes. Se nos fue la última, y quizá por eso no estaba ayer la mañana para primaveras. Se nos ha ido Sara, y Sara, Sarita, te llamaban ayer en la Plaza del Callao centenares de madrileños. Y también guapa y guapísima, y echaban claveles rojos como piropos sobre el coche mortuorio donde ya descansabas. Tú...
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