Hoy es un día de lágrimas negras, aunque Bebo no quería lloraderas, sino que se le recordara bailando. Ese deseo no es fácil de asimilar, aunque es lo que le hubiese gustado al maestro. Su muerte supone una pérdida irreparable, era una persona y un músico únicos. Era humilde, muy de pueblo, muy campechano, bromista y un auténtico caballero. Se ha ido con un...
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