Sostenía el folletinista Pérez Escrich que Valencia es «el país más alegre del mundo. A los valencianos, el cuerpo les pide pólvora. Sin pólvora, el valenciano no se divierte». La mascletá reúne, cada mediodía, a muchos miles de personas. Fuera de aquí, no es fácil entender su atractivo: no es puro estruendo, sino música, con ritmo y melodía, orden y concierto,...

