Seguimos en la nevera: media plaza, fuerte viento, ambiente gélido. Ni toros ni toreros logran calentarlo. La corrida de Alcurrucén, bien presentada, da pobre juego. Tampoco los diestros consiguen levantar emociones y fallan con los aceros. El aburrimiento se une al frío. Recuerdo a Quevedo: «No admiten el invierno / corazones asistidos de ardiente valentía»....

