La doctora alemana Barbara Sturm lanza una línea cosmética fabricada con la propia sangre que se extrae al paciente. Es de uso tópico
El irlandés Bram Stoker, el autor de «Drácula», parecía tener en su poder el secreto de la eterna juventud. Ahora, la fórmula se aplica a la cosmética: para estar joven hay que dejarse chupar la sangre. O extraerla, si somos más...
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