Lo he dicho aquí más de una vez, y lo repito ahora que pintan bastos por toda la marca hispana: Juan Vicente Herrera no tiene hijos –reconocidos o de tapadillo, que se sepa–, ni tampoco sobrinos como si fueran hijos adoptivos. Una circunstancia al margen de la política que se nota en su gobernanza al frente de la Junta de Castilla y León. De entrada, demuestra...
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