Son tiempos en los que el Periodismo, como la sociedad a la que sirve, transita errática por la senda de la incertidumbre y bajo nubarrones amenazantes. Malos tiempos para la lírica y para la prosa. Aquí no se salva nadie de la crisis económica y de valores pese a los proclamados brotes verdes que tan difíciles son de encontrar en el seco y duro pedregal. Y ahí...
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