Oleadas de mierda y asesinos para un fantástico muladar. De Burgos al Puerto de Santa María, y protegidos por las leyes y las fuerzas de seguridad del Estado, la sociedad castellano y leonesa, y la española, siguen sepultadas cada fin de semana en un sunami de asquerosidad sostenida. No se trata de un estrago de la naturaleza –como el de Filipinas que llega y...
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