Amparo Valcarce se ha quedado sin coche oficial y, por ende, sin chófer a su servicio. Se ha resistido a perder tal privilegio, pero esta semana ha perdido la batalla y tendrá que viajar en taxi o en el metropolitano (que así la RAE denomina al metro de toda la vida), como cualquier vecino de Madrid. Tiene su guasa que de los portavoces de los cuatro partidos...
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