La crisis aprieta a todos los bolsillos, incluidos los de las maltrechas arcas de las administraciones, que tratan de exprimir y buscar nuevos recursos para mantenerse a flote. Y cuando el dinero no llega, se pone en marcha la imaginación. La escasez agudiza el ingenio y prueba de ello son las nuevas tasas e impuestos, así como mecanismos de cobro, ideados por...
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