No sabían lo que firmaban. Era el producto estrella de las entidades, una nueva fórmula que les mantendría a buen recaudo sus recursos, pero no fue así. Años después, las personas que adquirieron preferentes consideran que fue una «estafa». Es la expresión que repiten. Ahora bien, esta palabra en términos legales constituye un delito tipificado en el Código Penal...
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